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Ago 18

El terrorismo islámico golpea en lo más preciado de Occidente: su libertad

Con el atentado de este jueves perpetrado en Barcelona, el Estado Islámico volvió a dejar en claro que seguirá utilizando su terror y violencia para evitar que se imponga un mundo con libertades, sin restricciones ni censuras

Lucas Goyret 18/08/2017

En cada mensaje luego de atribuirse un nuevo atentado en Occidente, el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) repite una misma palabra: “venganza”. La constante justificación del grupo yihadista por sus ataques en Europa o Estados Unidos es que se trata de una respuesta por los bombardeos de la coalición internacional en Siria.

 

Pero el gran enemigo del terrorismo islámico, y en especial de esta organización extremista, no es una nación en particular. Tampoco lo es su sistema político ni su religión; sino los valores que pregonan esas civilizaciones.

 

Por eso no resulta extraño que su principal blanco sea Francia, lugar de la Revolución de 1789 y del Siglo de las Luces, cuyos valores están en las antípodas de los que persiguen los terroristas.

 

Libertad, igualdad, fraternidad, aceptación -todos valores derivados de la revolución francesa- son los verdaderos enemigos de un Estado Islámico que desde su surgimiento tuvo como objetivo imponer su califato en todo el mundo.

La masacre de Charlie Hebdo fue el primer gran golpe de ISIS en Occidente y a su libertad de expresión

 

La masacre de Charlie Hebdo fue el primer gran golpe de ISIS en Occidente y a su libertad de expresión

 

En las regiones que supo tener control, tanto en Siria como en Irak, ISIS aplicó –y aplica hasta el día de hoy- la más estricta ley de la sharia. En su mundo no hay lugar a la desobediencia, las libertades, los derechos a la identidad… Tampoco importa la religión. Miles de musulmanes que claramente no profesaban con el terrorismo ni la violencia de los extremistas pagaron con su vida por oponerse a un mundo de opresión. Otros, en cambio, simplemente por ser quienes eran. Como los homosexuales, que generalmente son arrojados desde las alturas a modo de “castigo”.